Cuando me enfermé y accidenté en Alemania

Tener accidentes y enfermarte es algo muy usual que todo el mundo experimentará, algunos no tan afortunados vivirán esto más a menudo que otros y en realidad no es algo muy excepcional dependiendo del caso, sin embargo, sobrellevar esto viviendo solo y en el extranjero puede ser toda una odisea, aquí relato algunas anécdotas relacionadas.


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Fiesta, Bicicleta y esguince


Normalmente no me gusta beber mucho alcohol si voy a alguna fiesta, soy más del tipo de persona que le gusta bailar, pasarla bien y luego ir a casa a dormir. Puede sonar aburrido, pero es una costumbre que tengo desde que empecé a salir de fiesta para evitar problemas y llegar siempre a salvo. 

A pesar de tanto cuidado después de una reunión no pude evitar resbalar al manejar la bicicleta en un día lluvioso, no es la primera vez que algo así me sucedía, pero esta vez caí sobre una rodilla. Recuerdo que me preocupé más por la bicicleta que en revisarme porque por suerte casi siempre me recupero muy rápido de los accidentes, pero esta vez sería la excepción. Como siempre después de un accidente al día siguiente desperté algo adolorido, pero sin ningún malestar grave y a la semana prácticamente caminaba como siempre. 

Hasta que descubrí que sentía dolor cada vez que me arrodillaba o corría, esto debido a un esguince que el médico diagnosticó, afortunadamente no fue nada grave, salvo que tuve que esperar casi un año con cuidados para volver a correr y arrodillarme sin problema, según el médico tuve mucha suerte de no haber tenido una complicación más seria, en algunos casos se necesitan operaciones para tratar los esguinces o fracturas, por suerte a mí solo me recomendaron nadar y manejar bicicleta hasta que el esguince desapareciera y no tuviera más dolor. Me salvé de una situación más seria, pero extrañé mucho correr y bailar por casi un año.


Futbol y muletas


El futbol es uno de mis deportes favoritos, si bien es cierto que no lo practico a menudo, me gusta la idea de jugar un domingo por la mañana y sobre todo si después se puede tomar unas cervezas con amigos para aplacar la sed, todo esto suena muy bien pero al probar futbol sala no tomé en cuenta que uno de los jugadores alemanes llegara a ser tan competitivo para prácticamente hacer un barrido a mis espaldas, como resultado mi pie se dobló hacia un lado y no pude levantarme sin ayuda. 

Aquí debo aceptar mi error, el cual fue ir a casa manejando bicicleta con el pie bueno y apoyándome en los postes cuando la luz del semáforo estaba en rojo. Vivía en el tercer piso así que salté cada escalón con un solo pie y es más me duché apoyado en la pared, al día siguiente noté que no podía ponerme de pie y fui pronto al doctor, tuve una ligera fractura, la cual me obligó a usar muletas por cerca de 3 meses, nuevamente le dije adiós al fútbol y al baile, gracias a dios un alma caritativa me apoyó con las muletas, es muy angustiante tener imposibilidad de caminar libremente, sobre todo si tienes muchas tareas pendientes. 

Después de los tres meses tuve mucho cuidado de no salir a correr pero si iba a nadar y si quería bailar lo hacía sólo con ritmos lentos, pienso que era el miedo que me limitaba a hacer las cosas con normalidad y no mi pie, aunque con el paso del tiempo volví igual a la rutina y hasta volví a salir a correr.


La gripe más fuerte


Todos hemos tenido gripe a lo largo de nuestra vida, pero ¿recuerdas la peor gripe de toda tu vida?, yo sí. Fue en otoño y en Alemania, en la mayoría de los casos para mí la gripe suele durar entre 2 y 3 días pero esta ocasión duró cerca de una semana con un malestar que hacía todo muy complicado. 

Recuerdo que al quinto día ya no tenía nada que comer y tan solo con cambiarme para ir a la tienda me dejó exhausto, afortunadamente la tienda quedaba a 400 metros de casa pero para mí el camino de ida y vuelta duró una eternidad. Ese día hice chile con carne super picante con cilantro, comí dos platos e inmediatamente me quedé dormido cerca de las 6 pm, al día siguiente desperté muy temprano pero casi sin ningún malestar, podría decir que el chile con carne ayudó bastante.


Coronavirus


Hace un año falleció mi padre debido al coronavirus y sumado al mal cuidado de su salud, por ese motivo decidí mejorar mi calidad de vida y me registré en el gimnasio. Por más sarcástico que parezca fue en el gimnasio donde me contagié de corona y comenzó la espera de los síntomas después del primer malestar, la primera prueba rápida que hice salió negativa pero las siguientes 3 salieron positivas unas horas después. 

En mi opinión el peor síntoma fue la fiebre, a veces alucinaba cosas fuera de la realidad o simplemente soñaba que hacía cosas cotidianas y cuando despertaba me daba cuenta que era parte de un sueño. La fiebre alucinógena duró solo 3 días por suerte y el ibuprofeno ayudó a estar más lúcido para trabajar en casa. Obviamente no pude evitar pensar y recordar a mi padre y preguntarme si él tuvo síntomas similares. 

Al final luego de muchas pruebas rápidas volví a salir negativo y regresé lentamente a la rutina de siempre pero con ciertos cuidados, afortunadamente no perdí el gusto de los sabores, algo que me hubiera perturbado porque también me gusta cocinar. Debo mencionar que esta vez no la pasé tan mal, tuve mucha suerte de tener ayuda y cuidado de muchas personas a las cuales agradezco mucho.


Conclusiones


Enfermarte ocasionalmente o tener algún accidente "simple" no es tan grave si estás en casa junto a tu familia o amigos de toda la vida, pero si estás solo y en el extranjero esta situación tan simple puede ser muy caótica y si no estás preparado mentalmente hasta deprimente. Por eso no está demás tener un poco de cuidado y procurar rodearte de personas a las cuales también puedes llamar familia.








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